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Osasuna vuelve a creer

Jagoba Arrasate regresa al banquillo rojillo con una victoria ante el Racing de Santander. Budimir abrió el camino desde los once metros y Osambela sentenció en el tramo final para devolver la ilusión a El Sadar

GETTY IMAGES

Hay regresos que pesan más que cualquier resultado. El de Jagoba Arrasate a El Sadar era uno de ellos. Después de una etapa marcada por las dudas y cinco jornadas consecutivas sin ganar, Osasuna necesitaba algo más que tres puntos: necesitaba recuperar la confianza, reconciliarse con su identidad y encontrar un motivo para volver a creer.

Y el fútbol, caprichoso como pocas cosas, quiso que la primera victoria de esta nueva etapa llegara ante un Racing de Santander que también aterrizaba en Pamplona con urgencias. El resultado, un 2-0 que alivia la situación rojilla y deja a los cántabros con nuevas preguntas por resolver.

Un comienzo con intención

Osasuna no quiso esperar. Desde los primeros minutos, el conjunto navarro mostró una actitud diferente, con una presión más alta y una intención clara de buscar la portería rival. La primera alegría llegó pronto, cuando Dubasin encontró el gol en el minuto 3, aunque la celebración quedó anulada por fuera de juego.

El aviso no tardó en convertirse en recompensa. En el minuto 6, Belocian derribó a Budimir dentro del área y el colegiado señaló penalti tras la revisión del VAR. El delantero croata asumió la responsabilidad desde los once metros y no falló. El 1-0 liberaba tensión y ofrecía a Arrasate el escenario que necesitaba para empezar su segunda etapa.

El Racing trató de responder, pero le costó transformar sus intentos en peligro real. Osasuna, por su parte, volvió a encontrar la portería en el minuto 35, otra vez por medio de Dubasin, aunque el tanto fue invalidado por fuera de juego.

Los rojillos se marcharon al descanso por delante y con mejores sensaciones. Todavía quedaba mucho trabajo, pero ya se intuía un equipo más decidido a tomar la iniciativa.

El Racing busca respuestas

El conjunto cántabro necesitaba cambiar el guion. Con el marcador en contra, trató de ganar presencia en campo rival y encontrar vías para inquietar a Aitor. Sin embargo, la falta de precisión en los metros finales volvió a penalizar a un equipo que sigue mostrando dificultades lejos de El Sardinero.

Osasuna tampoco consiguió cerrar el encuentro con rapidez. El paso de los minutos elevó la tensión y mantuvo viva la esperanza visitante. En un resultado tan ajustado, cualquier acción podía cambiarlo todo.

Ahí apareció una de las claves de la tarde: los locales supieron resistir sin perder completamente el control. No fue una exhibición durante los noventa minutos, pero sí un encuentro en el que el equipo encontró la manera de sostener su ventaja cuando más lo necesitaba.

Osambela pone el broche

Cuando el partido se acercaba a su desenlace, Osasuna encontró el golpe definitivo. En el minuto 87, Aimar Osambela aprovechó un rechace para firmar el 2-0 y desatar la celebración en El Sadar.

El tanto sentenciaba el encuentro y convertía el regreso de Arrasate en una tarde redonda. El técnico, que volvía al banquillo después de la destitución de Luis Miguel Ramis, consiguió una victoria inmediata en una situación que exigía resultados y confianza.

Osambela puso el broche a una actuación que permitió a Osasuna respirar y mirar al futuro con otra perspectiva. El Racing, por su parte, se marchó sin premio y con la necesidad de mejorar sus prestaciones a domicilio.

Tres puntos y un nuevo comienzo

La victoria no borra de golpe los problemas que arrastraba Osasuna, pero sí puede convertirse en el punto de partida que necesitaba. El equipo mostró una mayor iniciativa, encontró pronto el gol y supo mantener la ventaja hasta que Osambela cerró el encuentro.

Para Arrasate, el desafío ahora será dar continuidad a estas sensaciones. Un regreso siempre despierta emociones, pero el verdadero cambio se construye jornada tras jornada. La afición rojilla ya tiene un motivo para ilusionarse; el equipo deberá demostrar que no se trata de una alegría pasajera.

El Racing se marcha de Pamplona con la obligación de revisar sus dificultades lejos de casa y recuperar la solidez que necesita para competir con regularidad. El margen es todavía amplio, pero los puntos empiezan a tener un peso cada vez mayor.

Arrasate volvió a El Sadar. Budimir abrió la puerta y Osambela la cerró. Osasuna necesitaba una victoria para respirar, pero quizá necesitaba aún más volver a reconocerse. Este domingo, al menos, encontró ambas cosas.

Por Alberto Fernández

Alberto Fernández
SOBRE EL AUTOR

Alberto Fernández

Cubro la actualidad del Club Deportivo Leganés y sigo de cerca el fútbol nacional e internacional, con especial interés en el mercado de fichajes.

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