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Marco Reus, el Sísifo del fútbol

Hace muchos siglos en Corinto, reinó un rey muy astuto que no temía la ira de los dioses. Su nombre era Sísifo. Parecía que aquel gobernante sería capaz de rehuir incluso a la muerte, pero, tras revelar un secreto de Zeus, el dios del Olimpo, fue condenado a empujar una roca hasta la cima de una montaña para verla caer una y otra vez, eternamente.

En el fútbol encontramos una historia que guarda ciertas similitudes con la de Sísifo: la de un hombre que dio significado a la palabra lealtad, Marco Reus. Quizá te preguntes qué tiene que ver el alemán con el personaje de la mitología griega. La respuesta parece clara: de la misma forma que los dioses castigaron a Sísifo, las lesiones castigaron a Reus a lo largo de su carrera.

Marco Reus estaba llamado a marcar una época en el fútbol internacional. Aquel niño que llegó a protagonizar la portada del FIFA tenía todas las miradas de Europa puestas en él. Sin embargo, mientras otros jugadores de su generación alcanzaban las cimas más altas, Reus parecía condenado a contemplarlas desde la distancia.

I. El castigo de los dioses

Marco Reus creció como un borussen más, aunque su llegada al primer equipo del Borussia Dortmund no se produciría directamente tras su paso por la cantera. Su extraordinario rendimiento en el Borussia Mönchengladbach, donde fue elegido mejor jugador de la Bundesliga en la temporada 2011-12, despertó el interés del club que lo había formado. En 2012, Marco volvió a casa.

Su regreso al Dortmund completó la formación de un talento que, rodeado de grandes futbolistas como Robert Lewandowski e İlkay Gündoğan, terminó de explotar. En su primera temporada, Reus se convirtió en una pieza fundamental del equipo y contribuyó a que los negriamarillos alcanzaran la final de la Liga de Campeones. Todo parecía un camino de rosas, pero el alemán todavía no estaba preparado para lo que se le venía encima.

No puedo asegurar que aquel chico hubiera desafiado a los dioses del fútbol, pero sí que su destino parecía reservado para aquellos que nunca terminan de alcanzar la cima. Reus había encontrado el escenario idóneo para demostrar su fútbol y convertirse en una pieza clave de un equipo que aspiraba a dominar Europa. Sin embargo, ni siquiera los mejores pueden escapar de la ira de los dioses, y Marco no sería una excepción.

II. La primera caída

En la temporada 2012-13, Reus se enfrentó a un desafío que hasta entonces no había conocido: alcanzar la gloria europea y levantar la Copa de Europa. El escenario sería Wembley, donde el Borussia Dortmund se mediría al Bayern de Múnich en una final que prometía emociones fuertes.

La primera parte terminó sin goles, pero el encuentro cambiaría tras el descanso. Mandžukić adelantó al conjunto bávaro en el minuto 60, culminando una jugada iniciada por Robben. El partido se complicaba para los de Dortmund, aunque un penalti provocado por el propio Reus permitió a Gündoğan restablecer la igualdad.

Cuando parecía que el encuentro se encaminaba hacia la prórroga, Arjen Robben apareció a falta de cuatro minutos para el final. El neerlandés superó a Weidenfeller y marcó el gol que dio la Champions al Bayern.

El sueño se desvaneció ante los ojos de Reus. Aquel futbolista que ya había sido elegido mejor jugador de la Bundesliga había rozado la cima, pero se quedó a escasos pasos de inscribir su nombre entre los campeones de Europa.

III. Empujar la roca

Después de una temporada complicada para el equipo, Reus volvió a demostrar que estaba preparado para competir al máximo nivel. Sus cifras lo avalaban: en la campaña 2013-14, el alemán firmó 23 goles y 18 asistencias en todas las competiciones, consolidándose como uno de los grandes referentes del Borussia Dortmund.

Su rendimiento le abrió las puertas de la selección alemana para disputar los amistosos previos al Mundial de Brasil de 2014. Sin embargo, como si la roca de Sísifo volviera a desprenderse justo antes de alcanzar la cima, el destino tenía preparado otro golpe para el futbolista.

En el último amistoso de Alemania antes del torneo, frente a Armenia, Reus sufrió una lesión en el tobillo que lo dejó fuera del Mundial. Mientras sus compañeros se preparaban para competir en Brasil, él tuvo que contemplar desde casa cómo Alemania terminaba conquistando el campeonato del mundo.

La cima estaba más cerca que nunca. Pero, una vez más, la roca volvió a caer.

IV. El sentido de la roca

Quizá lo que los dioses no soportaban de Marco era su lealtad a un escudo. Tal vez por eso lo condenaron a soportar una sucesión de lesiones y desgracias que amenazaron con interrumpir su carrera una y otra vez.

No todo fue sufrimiento para el alemán. En 2017, después de una larga cadena de lesiones y de episodios tan duros como el atentado contra el autobús del Borussia Dortmund, Reus volvió a encontrar motivos para sonreír. En mayo de aquel año, el equipo conquistó la Copa de Alemania ante el Eintracht de Frankfurt. Por fin, Marco levantaba un gran título con los negriamarillos.

Dos años después, el Borussia Dortmund volvió a soñar con la Bundesliga. El equipo llegó a disfrutar de una ventaja de hasta nueve puntos sobre el Bayern de Múnich, pero terminó viendo cómo su rival le arrebataba el campeonato. Reus firmó una temporada extraordinaria y fue elegido mejor jugador de la Bundesliga en 2018-19, aunque ni siquiera su rendimiento bastó para alcanzar el título.

La historia volvería a repetirse en la última jornada. El Dortmund necesitaba ganar y esperar un tropiezo del Bayern, pero los bávaros hicieron sus deberes y se proclamaron campeones. La roca había vuelto a rodar montaña abajo.

En 2021, Reus y sus compañeros encontraron una nueva oportunidad de celebrar. El Borussia alcanzó la final de la Copa de Alemania y se impuso por 4-1 al RB Leipzig. Con goles de Jadon Sancho y Erling Haaland, entre otros, el equipo conquistó un nuevo título y su capitán pudo volver a levantar un trofeo junto a una afición que nunca dejó de demostrarle su cariño.

Foto: Martin Rose / Getty Images.

¿Podría ser aquella la redención de Marco? ¿Sería posible que, después de tantos años empujando la roca, hubiera encontrado por fin la manera de descansar?

La respuesta llegaría dos años después, aunque no de la forma que esperaba.

Once años después de su última Bundesliga, el Borussia Dortmund volvió a tener el título al alcance de la mano. En la última jornada de la temporada 2022-23, los negriamarillos dependían de sí mismos: una victoria ante el Mainz les habría dado el campeonato. Sin embargo, el empate en casa y la victoria del Bayern terminaron con el sueño. El título se decidió por la diferencia de puntos, y el Dortmund volvió a quedarse a las puertas de la gloria.

Reus, que había vivido tantas caídas junto al club, volvió a experimentar el dolor de ver cómo una oportunidad histórica se escapaba. Una vez más, la cima parecía estar al alcance de su mano, pero la roca terminó rodando hasta el punto de partida.

Quizá, sin embargo, el sentido de empujarla nunca había dependido exclusivamente de alcanzar la cima.

V. La última oportunidad

A veces, en la vida, hay trenes que pasan una sola vez. Sin embargo, la Liga de Campeones no sería uno de ellos para aquel chico que había crecido soñando con triunfar en Dortmund.

En 2024, Reus encontró una última oportunidad de conquistar Europa. El escenario volvería a ser Wembley, el mismo lugar donde once años antes había visto cómo el Bayern le arrebataba el título. ¿Sería esta vez capaz de contemplar el horizonte desde lo más alto?

Después de superar al Atlético de Madrid en unos cuartos de final vibrantes y al Paris Saint-Germain en semifinales, el Borussia Dortmund alcanzó la final de la Liga de Campeones. Su rival sería el Real Madrid, el equipo que parecía haber convertido la conquista de Europa en una costumbre.

Reus comenzó el encuentro en el banquillo y saltó al terreno de juego en el minuto 72. El marcador seguía sin goles, y la esperanza de alcanzar la cima permanecía intacta. Pero apenas dos minutos después, Dani Carvajal adelantó al conjunto blanco con un cabezazo tras un saque de esquina de Toni Kroos. En el minuto 83, Vinícius Júnior sentenció el encuentro.

Once años después, Reus volvía a caer en Wembley, en el mismo escenario donde había sufrido su primera gran decepción europea.

La roca había vuelto a rodar montaña abajo. Pero ¿y si el sentido de la leyenda del Dortmund no residiera en lo que conquistó, sino en la historia de amor entre un futbolista, un club y una afición? ¿Y si su grandeza no dependiera de las veces que alcanzó la cima, sino de todas aquellas en las que decidió volver a intentarlo?

Reus pudo haberse marchado en busca de otros destinos, de equipos con mayores posibilidades de conquistar títulos. Sin embargo, permaneció junto a unos colores que sentía como propios y una afición que nunca dejó de reconocer su compromiso.

VI. Hay que imaginar a Reus feliz

La historia de Marco Reus nos recuerda que el significado de la roca puede ser distinto para cada persona. Para él, quizá representaba la lealtad a un escudo, la voluntad de permanecer junto a un equipo incluso cuando las derrotas parecían inevitables.

Puede que su grandeza resida precisamente en haber conquistado dos Copas de Alemania junto a una afición que nunca le dio la espalda. En un club que no siempre partía como favorito, Reus encontró algo que no aparece en las vitrinas: el cariño de quienes lo acompañaron durante cada caída y cada intento de alcanzar la cima.

Es cierto que nunca ganó la Bundesliga ni la Liga de Campeones con el Borussia Dortmund. Pero quizá la vara con la que medimos a uno de los grandes futbolistas de la historia del club deba ser distinta. Reus fue uno de esos jugadores que, pese a tener la posibilidad de buscar otros caminos, eligió permanecer junto a los colores que amaba.

La lealtad quizá no tenga el mismo brillo que levantar trofeos por doquier, pero también puede ser una forma de alcanzar la eternidad. Porque honrar unos colores no consiste únicamente en celebrar las victorias, sino también en permanecer cuando llegan las derrotas.

Y puede que ahí resida el verdadero sentido de la roca de Marco Reus: no en alcanzar la cima, sino en encontrar una razón para seguir empujándola.

Albert Camus terminó su reflexión sobre el mito griego con una frase que parece escrita para el eterno capitán del Borussia Dortmund.

Hay que imaginar a Marco Reus feliz.

Foto de Manuel Estébanez Bernáldez

Manuel Estébanez Bernáldez

Manuel Estébanez Bernáldez
SOBRE EL AUTOR

Manuel Estébanez Bernáldez

Redactor de Partido A Partido.

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