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Jekyll y Mr. Hyde en Stamford Bridge: el Chelsea de las dos caras

Hay equipos que necesitan tiempo para encontrar su identidad. El Chelsea de Xabi Alonso parece necesitarlo para descubrir cuál de las dos tiene. Por un lado, un conjunto que crea numerosas ocasiones con facilidad, gracias a la conexión de grandes talentos como Morgan Rogers, Cole Palmer o João Pedro. Por otro, un conjunto muy débil en la faceta defensiva, hasta el punto de que lleva una media de más de dos goles encajados por partido esta temporada en la Premier League.

La cara ofensiva del Chelsea ha demostrado un rendimiento de alto nivel. La asociación entre Morgan Rogers, Cole Palmer y João Pedro se ha convertido en la principal arma ofensiva de los blues. Entre los tres ya suman ocho goles en la Premier League, siendo una producción decisiva en los puntos cosechados por el conjunto londinense.

Sin embargo, también existen algunas incógnitas. Pedro Neto no está teniendo el mismo impacto goleador y asistente que la temporada pasada, mientras que jugadores como Estevão están teniendo una participación limitada. A esto se suma la poca presencia de fichajes realizados para el ataque, como Quenda, Welbeck o Emegha. Con una plantilla tan profunda, a Xabi Alonso se le presenta el dilema de repartir minutos sin perder la efectividad del tridente que, por ahora, está funcionando.

Imagen: Chelsea FC / @chelseafc

Como viene ocurriendo estos últimos años, la estructura y el buen funcionamiento del Chelsea han dependido de Enzo Fernández y Moisés Caicedo. Las bajas de ambos por distintos motivos han dejado al equipo sin sus dos principales referencias para recuperar, progresar y controlar el juego, algo que se ha visto durante todo el mes de septiembre, en el que el equipo ha encontrado muchas dificultades para dominar los partidos. A esto se suma el fichaje fallido de Lamine Camara, que confirma la necesidad de los de Xabi Alonso de encontrar un «recambio» para el puesto de ocho que ocupaba el argentino.

En este contexto es donde entra Romeo Lavia. El belga posee condiciones para convertirse en un futbolista importante para los de Stamford Bridge. Sin embargo, afronta su cuarta temporada y, de momento, no ha dado el paso adelante que se esperaba de él desde su llegada. Sus condiciones y calidad son indiscutibles, aunque sigue dejando dudas a la hora de asumir el ritmo de los encuentros y marcar los tiempos del partido. El entrenador ha recurrido a la polivalencia de Malo Gusto y Reece James para tapar las carencias que ha sufrido el equipo esta temporada.

Si en la delantera el Chelsea tiene talento y capacidad para generar peligro, en defensa la situación es completamente diferente. La fragilidad defensiva no es un problema nuevo en el equipo londinense. En estas últimas campañas se han visto parejas de centrales muy variadas, dando lugar a una gran inestabilidad en la toma de decisiones y en el liderazgo. La necesidad de un jugador que organice, lidere y lance la defensa es una cuestión que no se ha solucionado desde la marcha de John Terry en 2017.

Este verano llegó Maxence Lacroix, un central consolidado en la liga inglesa e internacional francés, con la intención de solucionar los problemas de jerarquía en la defensa. No obstante, las dudas continúan en la zaga blue. Las desconexiones y los fallos de posicionamiento han sido una norma habitual en este nuevo Chelsea. Véase, por ejemplo, la distancia entre los centrales en el gol de Ødegaard en el Emirates. El Chelsea debería jugar un poco más al FIFA y, de una vez por todas, empezar a construir un verdadero bloque defensivo si quiere aspirar a volver a ser uno de los grandes, como siempre ha sido.

La esperanza del equipo reside en que los jugadores alcancen el nivel que insinuaron cuando el equipo pagó sus fichajes, en el regreso de su máxima figura en el mediocampo, Moisés Caicedo, y en un buen mercado de invierno, en el que se especulan llegadas importantes como la del internacional inglés Alex Scott.

Un equipo del tamaño del Chelsea no debería experimentar: debería mostrarse sólido y, de una vez por todas, ser un equipo fijo en los puestos de Champions. Por ello, todos los aficionados de Londres esperan que Mr. Hyde no vuelva a acudir a Stamford Bridge.

Por Manuel Estébanez Bernáldez

juanxitooo@hotmail.com
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Redactor de Partido A Partido.

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