Entre la ilusión de su llegada y las dudas de su rendimiento, Morata busca reencontrarse con su mejor versión.

Una tarde. Un fichaje. Una tribuna llena. Este es el arranque de la historia de Álvaro Morata como jugador del Club Deportivo Leganés. El Here We Go más ilusionante para la parroquia pepinera apenas ha despegado. Cinco partidos disputados en LaLiga Hypermotion, cuatro de ellos como titular, que no han servido para que el ex capitán de la Roja se estrene como goleador ni, por el momento, para ver su mejor versión sobre el terreno de juego.
Una ilusión desbordante
El 28 de agosto, el club blanquiazul anunció un fichaje que llevaba mucho tiempo cociéndose a fuego lento y que, en los últimos días, había saltado a la prensa: Álvaro Morata, nuevo jugador del C.D. Leganés. Una incorporación que, a priori, elevaba el techo competitivo del equipo y situaba al conjunto del sur de la capital entre los favoritos al ascenso a Primera División.
A su vez, el fichaje de Morata desató en la afición una ilusión que se había perdido desde el descenso a LaLiga Hypermotion. El club comunicó que la presentación del nuevo «21» blanquiazul se realizaría esa misma tarde en el Estadio Ontime Butarque, con una rueda de prensa y la posterior salida del delantero al terreno de juego.
La respuesta estuvo a la altura de la magnitud del fichaje. La grada habilitada para el acto se llenó para acompañar y celebrar la llegada de Álvaro Morata. Tras dedicar unas palabras de agradecimiento a la entidad pepinera por la confianza depositada en él, el delantero se vistió de corto y saltó al césped de Butarque para posar con su nueva camiseta, dar unos toques —más que accidentados— y firmar autógrafos y hacerse fotografías junto a los aficionados. Una tarde marcada por una ilusión más que desbordante que hacía presagiar el comienzo de una historia especial.
Una realidad diferente a la esperada
Sin embargo, la realidad está siendo diferente a las expectativas generadas con su llegada. Morata está gozando de minutos y acumula 336 minutos en cinco partidos, cuatro de ellos como titular, pero apenas ha conseguido generar peligro en este inicio de temporada. Uno de los mejores ejemplos fue el encuentro ante el Castellón en Butarque, donde dispuso de dos ocasiones clarísimas que no consiguió aprovechar y volvió a mostrar que todavía no atraviesa su mejor momento físico. A todo ello hay que añadir la presión generada tanto por la afición como por el propio cuerpo técnico, derivada de la magnitud de su fichaje y de la notable calidad que atesora el delantero.
Pese a ello, hay algo que no se puede negar: su compromiso con el club, tanto dentro como fuera del terreno de juego. Morata pelea cada balón, trabaja en cada acción y trata de aportar al equipo, mientras que fuera del césped no deja de mostrar su agradecimiento a la afición y a todos aquellos que han confiado en él desde su llegada.
El momento de responder
Ahora, el tiempo será el encargado de resolver todas estas incógnitas. Morata tiene por delante muchas jornadas para recuperar su mejor versión, encontrar el gol y demostrar por qué su llegada despertó tanta ilusión en Butarque. El compromiso ya está ahí; falta que los goles y el rendimiento acompañen. Porque la historia de Morata y el Leganés apenas acaba de comenzar y todavía quedan muchos capítulos por escribir.
Por Alberto Fernández