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El rugido del campeón

El PSG remonta al Estrasburgo con un final demoledor después de una primera parte gris. Zabarnyi, Dembélé y Doué sellaron una victoria que confirma la capacidad de reacción del conjunto de Luis Enrique

GETTY IMAGES

Hay equipos que necesitan dominar desde el primer minuto para sentirse cómodos. Y hay otros que, incluso cuando parecen contra las cuerdas, encuentran la manera de cambiar el destino de un partido. El Paris Saint-Germain pertenece a ese segundo grupo. En su visita al Stade de la Meinau, el conjunto parisino tuvo que remar contracorriente, superar sus propias dificultades y esperar a la segunda mitad para imponer su ley.

El Estrasburgo golpeó primero y puso en aprietos al campeón. Sin embargo, cuando el encuentro entró en su tramo decisivo, el PSG aceleró, encontró los espacios y convirtió una tarde complicada en una victoria de enorme valor.

Un PSG irreconocible antes del descanso

El equipo de Luis Enrique afrontaba el encuentro después de su exigente compromiso europeo frente al Manchester City y con varias rotaciones en el once. La apuesta no terminó de funcionar durante los primeros 45 minutos.

El Estrasburgo salió con personalidad, presionó con intensidad y encontró el premio en el minuto 17. Gio Reyna recibió el balón y armó un disparo raso con la zurda que terminó en el fondo de la portería parisina. El 1-0 reflejaba las dificultades de un PSG espeso, poco incisivo y sin la continuidad necesaria para controlar el encuentro.

Los locales, además, encontraron espacios para amenazar al contragolpe. El PSG tenía más balón, pero no conseguía transformar esa superioridad en ocasiones claras. La posesión, por sí sola, no bastaba.

El descanso llegó con una advertencia para los parisinos: el talento no siempre es suficiente cuando falta ritmo, precisión y contundencia.

Los cambios cambiaron el partido

Luis Enrique movió el banquillo y el encuentro comenzó a inclinarse hacia el lado visitante. La entrada de futbolistas como Nuno Mendes, Vitinha, Achraf, Doué y Dembélé dio otra energía al equipo.

El PSG aumentó la presión y obligó al Estrasburgo a defender cada vez más cerca de su portería. La reacción, sin embargo, no fue inmediata. En el minuto 72, Dembélé tuvo la oportunidad de empatar desde el punto de penalti, pero no consiguió convertirla.

El error pudo convertirse en un golpe definitivo para las aspiraciones parisinas. Terminó siendo apenas un tropiezo antes de la remontada.

Cinco minutos después, Dembélé se resarció con una asistencia para Illia Zabarnyi, que apareció en el área para establecer el 1-1 en el minuto 77. El PSG había encontrado la grieta y ya no estaba dispuesto a detenerse.

Dembélé toma el mando

El empate cambió por completo el escenario. El Estrasburgo, que había resistido durante buena parte del encuentro, comenzó a sufrir ante el empuje parisino.

En el minuto 85, Dembélé culminó la remontada con un disparo raso de zurda desde la frontal. El Balón de Oro pasó de fallar un penalti a convertirse en protagonista de la victoria, demostrando una vez más que la capacidad de reacción también forma parte de la grandeza de un futbolista.

El PSG ya tenía el partido donde quería. Y todavía quedaba tiempo para cerrar la noche con otro golpe.

En el tiempo añadido, Désiré Doué marcó el 1-3 definitivo y terminó de apagar cualquier esperanza local. En apenas un cuarto de hora, el conjunto parisino había transformado una derrota provisional en una victoria por dos goles de diferencia.

Una victoria que va más allá de los tres puntos

El resultado deja varias lecturas. La primera, que el PSG sigue teniendo recursos para cambiar partidos incluso cuando su rendimiento no está a la altura de las expectativas. La segunda, que las rotaciones pueden ofrecer oportunidades, pero también exigen mecanismos colectivos capaces de mantener la intensidad y la precisión.

Luis Enrique tendrá motivos para celebrar la reacción, aunque la primera parte también deja aspectos que corregir. Ante rivales de mayor nivel, conceder demasiadas ocasiones y necesitar un arreón final puede salir mucho más caro.

Pero el fútbol también consiste en responder cuando las cosas se complican. El PSG no encontró su mejor versión desde el inicio, pero sí supo reaccionar cuando el partido exigió personalidad y determinación.

El Estrasburgo creyó tener la victoria en sus manos. París esperó su momento, golpeó tres veces y se marchó con los tres puntos. Porque un campeón no siempre evita los problemas: a veces demuestra su grandeza encontrando la manera de salir de ellos.

Por Alberto Fernández

Alberto Fernández
SOBRE EL AUTOR

Alberto Fernández

Cubro la actualidad del Club Deportivo Leganés y sigo de cerca el fútbol nacional e internacional, con especial interés en el mercado de fichajes.

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