El conjunto de José Bordalás rescata un empate (1-1) en Rumanía después de encajar el golpe del Craiova y encontrar en Nemanja Gudelj el camino hacia el estreno europeo.

Europa vuelve a cruzarse en el camino del Getafe. Seis años después de su última aventura continental, el conjunto azulón regresó a la escena europea con una visita exigente al Universitatea Craiova. Un escenario diferente, una competición nueva y una misma identidad: competir hasta el último minuto.
El equipo de José Bordalás afrontaba su estreno en la Conference League con la necesidad de recuperar sensaciones después de la contundente derrota ante el Barcelona. En Rumanía, sin embargo, esperaba un rival que llegaba en buena dinámica y dispuesto a convertir el Ion Oblemenco en una prueba de máxima exigencia.
Un golpe que obligó a reaccionar
El partido avanzó hasta que Assad Al-Hamlawi encontró el camino hacia el gol en el minuto 59. El Craiova golpeaba primero y obligaba al Getafe a remar contracorriente en una noche en la que cada detalle podía marcar la diferencia.
Los azulones necesitaban una respuesta. Y la encontraron en Nemanja Gudelj, que apareció en el minuto 81 para devolver la igualdad al marcador y evitar que el estreno europeo terminara con una derrota.
El tanto permitió al Getafe rescatar un punto en un encuentro que se había complicado y en el que tuvo que demostrar su capacidad para mantenerse en pie cuando el resultado se puso en contra.
Un punto para empezar
El empate no resuelve todas las dudas que acompañan al equipo, pero sí permite iniciar el camino europeo con algo en el bolsillo. El Getafe regresa de Rumanía con un punto y la certeza de que la fase de liga exigirá regularidad, concentración y capacidad de respuesta.
La temporada azulona entra ahora en un tramo de máxima exigencia, con LaLiga y Europa reclamando protagonismo en un calendario que apenas concede descanso.
El Getafe no conquistó Rumanía, pero tampoco se marchó de vacío. En su regreso a Europa, tuvo que sufrir para encontrar recompensa. Y, a veces, el primer paso consiste precisamente en eso: resistir, levantarse y seguir caminando.
Por Alberto Fernández