El extremo argelino lidera la victoria del Feyenoord ante el Como con un gol y protagonismo en el tanto que sentenció el encuentro. Regate, descaro y una dosis de fortuna para convertir De Kuip en su pista de baile

Que empiece el baile
Hay futbolistas que necesitan muy poco para convertir un partido en su propio escenario. Un balón pegado al pie, un defensor delante y la convicción de que algo puede suceder cuando todo parece bajo control. Anis Hadj Moussa es uno de ellos. Ante el Como de Cesc Fàbregas, el extremo del Feyenoord volvió a demostrar que el fútbol también puede ser un espectáculo de fintas, cambios de ritmo y atrevimiento.
El conjunto neerlandés se llevó una victoria por 3-2 en una noche de Champions League que tuvo emoción, alternativas y un protagonista indiscutible tras el descanso. Hadj Moussa marcó el segundo tanto de los suyos y participó en la acción del tercero, en un encuentro que terminó convirtiéndose en una pesadilla para Robert Sánchez.
Porque, cuando el argelino encuentra espacios para encarar, defenderse de él deja de ser una tarea sencilla. Y en Róterdam, el Como comprobó que el baile podía salirle muy caro.
Un zurdazo para cambiar la noche
El partido comenzó con un golpe visitante. Assane Diao adelantó al Como en el minuto 18, aunque la alegría italiana duró apenas dos minutos. Gjivai Zechiël apareció desde la frontal para devolver la igualdad al marcador y encender un encuentro que prometía emociones fuertes.
Tras el descanso llegó el momento de Hadj Moussa. En el minuto 52, el atacante recibió por la derecha, condujo hacia dentro y encontró el espacio necesario para sacar un zurdazo al primer palo. Robert Sánchez no pudo evitar el tanto. El Feyenoord culminaba la remontada y su número 23 empezaba a adueñarse de la noche.
No fue solamente el gol. Fue la manera de conseguirlo: atacar al defensor, encontrar el ángulo y ejecutar con una seguridad que explica por qué su fútbol resulta tan incómodo para los rivales. Hadj Moussa no necesitó demasiadas oportunidades para dejar su sello.
El palo, Robert Sánchez y el golpe definitivo
Pero la función todavía guardaba una última escena. En el minuto 82, Hadj Moussa volvió a aparecer en una acción ofensiva que terminó de decantar el encuentro. Su disparo desde fuera del área se desvió en un defensor del Como, golpeó en el poste y acabó rebotando en la espalda de Robert Sánchez antes de entrar en la portería.
El gol quedó registrado como tanto en propia puerta del guardameta español. La fortuna también juega, y esta vez eligió el lado neerlandés.
La secuencia tuvo algo de cruel para el Como: un disparo que parecía controlable cambió de trayectoria, encontró el palo y terminó superando al portero de la forma más inesperada. Hadj Moussa no firmó oficialmente un doblete, pero sí estuvo presente en dos de las acciones decisivas de la remontada del Feyenoord.
El equipo italiano recortó distancias en el tiempo añadido por medio de Tasos Douvikas, aunque ya era demasiado tarde para evitar la derrota. El marcador final, 3-2, confirmó los primeros tres puntos del Feyenoord en esta fase de la Champions.
El arte de bailar al Como
El nombre del rival parecía escrito para la ocasión. ¿Cómo baila Hadj Moussa? La respuesta estuvo en cada conducción, en cada amago y en esa capacidad para convertir una acción aparentemente rutinaria en una amenaza.
No todo fue fantasía ni cada jugada terminó en gol. El fútbol exige mucho más que regates, y Hadj Moussa también necesitó insistencia, lectura del partido y precisión en los momentos importantes. Pero su actuación dejó una imagen clara: cuando el argelino consigue encarar con espacio, el rival debe prepararse para sufrir.
Frente a un Como que había comenzado golpeando primero, el Feyenoord encontró en su extremo una vía para romper el encuentro. Un gol suyo cambió el marcador; una acción suya, desviada por el camino, puso tierra de por medio. Entre ambas, la diferencia estuvo en el talento y en ese pequeño margen de fortuna que separa una ocasión de una noche inolvidable.
Hadj Moussa pone la música
El Feyenoord necesitaba una victoria europea y la consiguió en De Kuip. El Como se marchó sin premio pese a competir hasta el final, mientras Hadj Moussa se llevó buena parte de los focos gracias a una segunda mitad decisiva.
El argelino no necesitó un doblete oficial para ser protagonista. Marcó, participó en el tanto que amplió la ventaja y dejó su firma en una noche de Champions que se decidió entre el talento y la fortuna.
Porque a veces el fútbol también tiene sentido del humor: el balón toca en un defensor, golpea el palo y acaba entrando después de rebotar en el portero. Y mientras Robert Sánchez intenta explicar lo inexplicable, Hadj Moussa ya ha puesto a bailar a todo De Kuip.
¿Cómo baila Hadj Moussa? Al ritmo de la Champions, con el Como como testigo y Robert Sánchez en el último paso de una coreografía imposible.
Por Alberto Fernández