Hace más de cuatro siglos, en la antigua China, vivió un arquero legendario cuyo nombre era Hou Yi. Aquel dios de la puntería sería recordado por salvar a la provincia de Henan: diez cuervos del Sol abrasaban las cosechas y amenazaban la supervivencia del pueblo, por lo que una intervención inmediata era necesaria. Nueve flechas, una detrás de otra, derribaron a nueve de los hijos del Sol. El último sobrevivió y el pueblo pudo volver a disfrutar de sus cultivos, pero el héroe acabaría condenado a la mortalidad.
Para James Ward-Prowse, los nueve cuervos fueron sus diecisiete goles de falta directa en la Premier League, una cifra que terminaría convirtiéndose en la maldición del capitán del Southampton. Sin embargo, no adelantemos acontecimientos: antes de conocer el desenlace, hay que contar los hechos que condujeron hasta él.
I. La iniciación al arco
Cuenta la leyenda que un joven irrumpió en el campo de batalla con un don para el arte de la guerra. No sería un talento destinado a los conflictos armados, sino una habilidad extraordinaria para encontrarle sentido al balón parado.
Esta historia comienza un 16 de enero de 2016. Una falta en el flanco izquierdo del área marcaría el inicio de una larga sucesión de tantos de Ward-Prowse. Tras colocar el balón, tomó carrerilla y dibujó una trayectoria imposible para el guardameta, hasta que el esférico terminó alojado en la escuadra izquierda.
Vídeo: YouTube, gol de falta directa de James Ward-Prowse (16 de enero de 2016). Ver vídeo original.
Con 21 años, el mediocentro de los Saints había abatido a su primer hijo del Sol, aunque tendría que esperar dos temporadas para enfrentarse al segundo. Hasta entonces, según explicó el propio británico en una entrevista en 2018, seguiría practicando día tras día, preparándose para cuando la batalla volviera a llamar a su puerta.
En febrero de 2018 aparecería otro descendiente del Sol. Una falta desde la frontal, dirigida a media altura hacia el lado izquierdo de la portería, volvería a superar al guardameta. Ward-Prowse había salido victorioso una vez más.
¿Lo curioso? El rival era el mismo que en su primera hazaña: el West Bromwich Albion. Parecía que el estratega del Southampton ya había elegido a su víctima favorita.
II. El hábito hace al arquero
Se suele decir que el hábito hace al monje, y James Ward-Prowse es un ejemplo de ello. Los goles anotados ante el West Bromwich fueron la recompensa a todo el trabajo que había detrás de las cámaras. Las temporadas 2018-19 y 2019-20 marcarían la consagración del mariscal de campo del Southampton.
Hasta entonces, Ward-Prowse todavía no se había presentado ante el legendario Big Six. Sin embargo, durante la temporada 2018-19 llegaría esa presentación. Sus goles, incluidos dos lanzamientos de falta ante el Manchester United y el Tottenham, sirvieron para que la Premier League comenzara a tomarse en serio al especialista inglés.
Marzo de 2019 sería un mes inolvidable para James. Tras sus actuaciones ante dos colosos del Big Six, sería nominado a los premios de mejor gol y mejor jugador del mes. No conseguiría ninguno de los dos galardones, pero aquellas nominaciones supondrían un reconocimiento al trabajo y al esfuerzo del futbolista de Portsmouth.
La hazaña ante el West Bromwich tendría su eco en la temporada siguiente, aunque esta vez las víctimas serían distintas. Ward-Prowse convertiría dos faltas ante el Watford, una en casa y otra a domicilio. Aquella escuadra diestra de la portería ya se había convertido en su territorio predilecto: para el mediocentro del Southampton, colocar el balón en la zona más difícil para el guardameta empezaba a parecer una tarea sencilla.
III. El firmamento en llamas
Todos los héroes atraviesan una etapa de grandes hazañas, y la de Ward-Prowse llegaría durante las dos temporadas siguientes. En ellas anotaría ocho goles de falta directa que lo acercarían al registro del legendario David Beckham en la Premier League. Sus dieciocho lanzamientos convertidos ya no parecían una quimera: la heroicidad estaba al alcance de su pie derecho.
Entre sus primeras víctimas estarían el Aston Villa, el Manchester United y el Newcastle. La hazaña ante el Villa quedaría grabada para la posteridad: en apenas 45 minutos, el arquero del balón parado anotó dos faltas directas y se convirtió en el primer futbolista en conseguirlo en una misma parte de un encuentro de la Premier League.
La puntería del inglés había evolucionado considerablemente desde su iniciación en el arte del balón parado. No hacía falta más que echar un vistazo a sus cifras para comprobarlo.
Aquella mejoría le permitiría sumar otros cuatro tantos de falta directa y quedarse a solo dos del registro de Beckham. En esta ocasión, Crystal Palace, Wolves, Leeds y Brighton serían los damnificados por los disparos del especialista. La cuenta atrás había comenzado.
Según el propio James, alcanzar aquella cifra se había convertido en una obsesión. El decimoctavo hijo del Sol estaba cada vez más cerca, pero el destino todavía guardaba una última prueba para el arquero.
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IV. «Deja uno vivo, que queremos tener Sol»
Al igual que, según la leyenda, a Hou Yi le pidieron que dejara un Sol con vida para evitar que el mundo quedara sumido en la oscuridad, James acabaría enfrentándose a su propia maldición. El sueño que tanto lo había motivado terminaría convirtiéndose en una carga mental que le impediría alcanzar su objetivo.
La temporada 2022-23 sería la última en la que Ward-Prowse anotaría faltas directas en la Premier League. Dos goles, ante el Fulham y el Everton, lo dejarían a un solo tanto de la marca de Beckham.
El último llegaría el 18 de febrero de 2023. Dieciocho eran los tantos que necesitaba para igualar al centrocampista que había vestido la camiseta del Manchester United; dieciocho era también el día en que alcanzaría los diecisiete. La maldición del 18 se materializaría con un disparo que superó la barrera y entró por su lado predilecto de la portería: el izquierdo.
Quizá la maldición tuviera algo que ver con el hecho de que su camino en el Southampton estaba a punto de interrumpirse. Durante las siguientes temporadas, Ward-Prowse pasaría por el West Ham y el Burnley, pero no volvería a marcar de falta directa en la Premier League. En el mercado de verano de 2026, el hijo pródigo regresaría a casa, aunque esta vez lo haría en una categoría diferente: la Championship.
Y así termina la historia de James Ward-Prowse, el arquero que estuvo a punto de hacer tambalear la dinastía del Sol. Diecisiete hijos del Sol abatidos; dieciocho, la cifra que nunca llegó. Quizá alguno de los encargados de ordenar el universo no quería que su nombre quedara escrito junto al de Beckham.
Quizá algún día vuelva a tener la oportunidad de tensar el arco y romper la maldición, ahora de regreso en el Southampton y lejos de los focos de la Premier League.
Porque, a veces, una leyenda no nace de completar una hazaña, sino de quedarse a un solo disparo de conseguirla.